viernes, 5 de diciembre de 2008

El Olimpo de los Dioses




Curioso caso el de tanta gente que se vanagloria de sus logros cuando sus logros son pura invención. Es realmente curioso ver cuánta gente puede llegar a ver distorsionar la realidad hasta tal punto en que sienten el derecho de menospreciar a sus semejantes, y cuando digo semejantes me refiero a gente que está a su mismo nivel, aunque yo prefiero partir de la base de que todas las personas tenemos, en potencia, las mismas facultades.
Hay casos en que la soberbia es un velo opaco que oculta la realidad y bien... no podemos negar que para poder sentirnos orgullosos de nosotros mismos tenemos que hacerlo a través de hechos objetivos, hablo de algo que a vista de todos se pueda demostrar empíricamente. Pero es que hay miles de casos de gente anónima que ha cambiado la vida de millones y no se les ha concedido la fama, no han ascendido al estatus divino.
Es que el artista es un ser que necesita de la divinidad que el público le concede, pero para ello antes ha tenido que hacer algo!!! Entonces ¿por qué cada día me encuentro con gente que piensan por sí mismos haber ascendido al Olimpo cuándo lo único que consiguen es hacer bajar a los demás al Letheo? Pensad un poco en ello... porque si diera mi opinión os aburriría y para hacerlo ya están los divinos.

sábado, 5 de abril de 2008

Tiempo


Tiempo que he perdido junto a tí, tiempo que no voy a recuperar...ç


Vivir una vida apasionante es síntoma de tener un culo inquieto, pero ¿qué ocurre cuando se nos acaba la pasión, la fuerza para vivir? No es mi caso, solo quiero saber que todo lo que hago tiene un sentido, más o menos, adiós a las grandes espectativas, adiós a los grandes afectos, a las grandes esperanzas, vida significa vida, y no más, una serie de acontecimientos que ocurren entre el momento en que nazco y el momento en que muero.

Las enseñanzas dicen: "Vivir para el momento cumbre", esto ya no tiene sentido, ¡el momento es ahora! El mundo te sonrie cada mañana y no sabemos cuando va terminar, sólo tenemos que abrir nuestra ventana y ver que una luz maravillosa invade nuestro alrededor.


¡Qué bonito!


Cuantas cosas nos han contado siempre. En fin, que nada de esto que nos llevan contando desde que eramos niños se ha cumplido y ahora nos vemos encerrados en un trabajo que condiciona nuestra existencia, al servicio de gente a la que no hemos visto el rostro jamás y sobre todos tenemos que estar agradecidos por tener esta mísera existencia. Somos las ratas que habitan nuestras pesadillas, estamos en un enorme laboratorio, dónde manipulan nuestros actos. Hemos visto cómo nos han vendido nuestra vida, piensa... ¿qué haríamos sin dinero? trabajamos para poder comprar, compramos para poder trabajar, es lo que se lleva. Es un sistema que se retro alimenta: La comida entra por mi boca, sale por mi culo y vuelve a entrar en mi boca para salir por mi culo y... así hasta el infinito.


Vivimos confinados, pero...

¡¿qué hay de mi libertad individual?!¡Joder! ¿por qué no valgo más de lo que gano? Es horrible ver como la dignidad se ha convertido en una cuestión monetaria, en una escala económica: "Pague, pague y elija el culo que quiera follar" Ese es el precio a pagar, no soy más que un autómata, no soy más que ese cadáver que sirve, que camina con la mirada fija en el vacío y que no tiene más que continuar el camino trazado por otros. En mi automatismo se encuentra la clave de mi caída. En nuestro automatismo se encuentra la clave de nuestro declive.


Tiempo, el tiempo de volver al intisto primario, el de la supervivencia, el tiempo de comprobar que no hay diferencia entre el Holocausto (la muerte física) y la sociedad del siglo XXI (la muerte del alma).

Somos como animales encerrados en una granja, no tenemos espacio y nos empujamos los unos a los otros, vivimos a expensas de un tirano que nos trae cada día su alimento, que nos permite vivir, hasta el momento en que hemos adquirido nuestro punto optimo de crecimiento y entonces, entonces pasamos por el matadero.

Si dibujaramos el retrato de un hombre, un hombre genérico, en este tiempo, el resultado sería más parecido a un maniquí (sin ojos, sin nariz, sin boca, brazos rotos, pies clavados) que a lo que un día fue... si es que un día fue. El hombre genérico, no el hombre como género.


¿No es cuanto menos inquietante?



lunes, 31 de marzo de 2008

¿Tendencia artística o pereza?

Descubrir, ese acto que nos sitúa en una nueva realidad cada vez.
Yo cada día descubro algo, y a veces me encanta, otras veces no tanto. Y como no quiero hacerlo como lo haría un hippie, flipando en colores con lo mucho que descubre cada vez que se mete una buena dosis de lo que sea, voy a hablar de ésos últimos descubrimientos, los que no me gustan tanto.

Esta mañana, entro por la puerta a casa después de estar toda la puta noche trabajando. Primer descubrimiento, un peste a orin de perro que echa para atrás. Inmediatamente, segundo descubrimiento, la luz del dormitorio del perro, es decir la terraza, encendida, iluminando a todos esos seres invisibles que habitan el aire, o quizás intentando secar, a través del calor de la bombilla, la meada del perro que nunca limpia su dueño, ecologista completamente concienciado con el ahorro de energía que evitará el cambio climático. La mañana empieza a prometer cuando voy a preparar un café, limpio la cafetera, podriamos decir, tercer descubrimiento ya que si quieres hacer un café sólo tienes que echar el agua porque son tantos los posos, léase mierda, que tiene la cafetera que con ese agua y removiendo con una cuchara lo tienes instantáneo, tengo que decir que es raro que tome café en casa por lo que yo no suelo usar la cafetera. Así que con esto decido hacerlo instantáneo, del Mercadona para ser más exáctos. Y es por eso que tengo que coger una cucharilla, cuarto descubrimiento (y el que me ha dado la idea para esta entrada) no hay cucharilla porque todas están en la enorme pila de cacharros y útiles de cocina varios que nunca nadie recoge, casualmente sólo hay una taza mía, la que uso cada día para tomar té, de lo demás, no sé nada.

Con lo cuál llego a la conclusión: ¿vivo realmente con personas normales o artístas que inspiran su arte en el acumulacionismo? ¿Es dejadez o una muy inteligente práctica artística la que llevan a cabo mis compañeros de vivienda y que yo, ser iletrado, donde los haya, no llego a comprender ya que es tan sutil y pertenece a tan elevada esfera su forma de arte?

¿Ars gratia ars o merda gratia merda?

miércoles, 26 de marzo de 2008

¿Es eterno el amor?

"Es tan fácil como comprar un pantalón en el Corte Inglés, contactas con una mujer embarazada, si es joven será más sencillo, único requisito: que no quiera ser madre, de hecho, si accede nunca será madre.
No se necesita más de 3000€ para comprar un bebé recién nacido, después lo que tú hagas, es asunto tuyo. Yo lo hice y a mi me fue muy bien.

Yo voy a dar mi receta, es un tanto escabroso para estomagos sensibles pero divertido para hijos de puta como yo.
Lo primero es dejarlo un rato tumbardo hasta que se tranquilice, si no lo hace vete a dar un paseo y ya verás que pronto se callará. Lo que buscamos es un estado entre la placidez y el cansancio, entonces es cuando empezaremos la verdadera actuación.

Acarica suavemente su cara, juega con el un rato y consigue que sonria.
Cuando esté totalmente feliz rompele una muñeca, seguramente llorará, pues nada, ya se cansará, es otro momento idóneo para tomar una cervecita con los amigos.
Volvemos a casa y ya está dormido, harto de llorar, ahora cogemos un cuchillo bien afilado y lo ensartamos en uno de sus muslos. Joder, que alegre despertar... bueno, siempre para que la escena sea más alegre podemos poner el CD de los Lunnis, a lo mejor así llora algo menos, quien no sonrie con tan felices personajes.

Bien, como el ruido será insoportable, y lo vecinos ya estarán hasta... invitamos a la vecina de enfrente (la cotorra de rigor) a tomar unas tapas, que contenta se quedará si además incluimos un ligero filirteo... lo que pase después... tu verás si merece la pena.

Entonces, volvemos a casa, rasuramos la cabecita de nuestro pequeño bebé y, con un bisturí, retiramos la tapa del cráneo, vemos el hueso y pensamos, ¡joder no es tan blanco como el que veo en los museos!, pues claro ¿qué esperabas?

Bueno... esto tiene que joder... pero haciendo oidos sordos a nuestro pequeñin, nos vamos a tomar un café, para continuar con el derrame alcohólico, un carajillo, ¡pero bien cargado camarero! Al final, como la camarera (que no su jefe) está muy bien, te quedas un rato mirándola y te tomas algunas copas... si eres de los que no están acostumbrado ya estarás medio pedo, ¡qué mejor momento para sacar los ojos a tu lindo niño!
Pero si no te quieres divertir tanto puedes romper la otra muñeca, un tobillo, si le rompes las costillas, cogiendolo con las manos como quien hace crujir el pan, disfrutarás muchisimo, pero el sonido no es como dicen por ahí, realmente no es para tanto. Si estás borracho perdido igual haces todo de una vez, no hay que ser tan hijoputa, pero para que te dure un poco más tu inversión de 3000€ tienes que ponerle un somnifero, o morfina, pobrecito.

Pues no queda tanto que aprovechar... ¿o sí?

No te joden las peliculas ¿americanas en las que diseccionan ranas? es que yo nunca lo hice. Por eso puedes pregunatar si hay algún voluntario, y casualmente tu bebé levanta la mano: <> Este es el mejor momento, en el que abres el tórax. Investigamos y descubrimos dónde está cada cosa. Después de esto la criatura estará ya muerta... ¡Oh, qué lástima!

Pues nada, a quemarlo con cal viva. Y fin de la historia, te has divertido un rato, ¡hasta has intimado con tu vecina! y todo esto sin cometer actos de pederástia, eres el mejor. Y como es un bebé, sin nombre y que no ha vivido otra cosa, pues nada no hay remordimiento, porque nunca nadie le dijo que la vida era otra cosa.

Feliz cocción a todos, ¡y que os salga bien tostadito!

jueves, 20 de marzo de 2008

Reflexiones sobre la lámpara

"Esta noche he dormido sobre la lámpara de mi salón. Me encantaba la sensación de ingravidez que experimentaba allí colgado, porque siempre me he sentido atado al mundo, condenado a vagar sobre la tierra, cuando lo que realmente quería era flotar en el inmenso infinito. Nunca más de un día pude mirar al cielo sin sentir nostalgia y al suelo sin sentir dolor.





Mi lámpara tiene globos que encierran mundos, es un sistema estelar, radial, idéntico, hijo y padre de la paridad, es un mundo sin injusticia porque nadie vive en un lugar diferente al que viven los otros. Pero su estructura es pretenciosa y barroca, porque todo lo que es creado por el hombre se sostiene en estructuras orgullosas de ser más de lo que son. Mi lámpara es una creación humana y como tal tiene todo lo malo y todo lo maravilloso de serlo.





Miraba el mundo desde arriba. Decir esto parece mucho, pero nunca pude estar más bajo de dos metros y medio del suelo. ¡Qué hermosa vista llenaba mis pupilas! Cuando se hizo de noche pude ver a todos los amigos que viven en el suelo de mi casa, comenzaron a emerger del suelo de terrazo y pasé horas contemplándolos. Entonces comencé a dormir. La brisa nocturna comenzó a mecerme, y caí al suelo. Y bueno, aqui estoy en mi cama encantado de tener una lámpara que puedo visitar cada vez que quiera. Porque no quiero vivir en este mundo y este es el imperativo de mi vida desde que el mundo se descubrió ante mi con la crueldad de la que hace gala cada día, desde ese día mi existencia consiste en alejarme más y más de él, porque sólo su presencia duele y su peso me rompe los huesos en mil trizas.





Vivir es trágico, soñar también"




15/06/2000

Todos los domingo son grises, a veces llenos de recuerdos


El cielo se cubre de nubes y todo lo que hay fuera parece cambiar conforme yo voy cambiando. Nunca me había dado cuenta de la poderosa influencia que nuestra mente puede ejercer en todo lo que tenemos alrededor. Somos agentes activos en la metamorfosis pasiva de nuestro paisaje.

El estado de ánimo. ¿Cómo definir algo con lo que tenemos que cargar toda la vida? Hemos vivido mil maldiciones, visto arder nuestra alma, llevamos la mortaja puesta desde el día en que nacimos y sin embargo no la lucimos hasta que llega el día fatidico en que nos visita la dama de luto.


Un hallazgo fundamental hizo que todo lo que veía a mi alrededor adquieriera otra tonalidad, el color es muy importante en nuestras vidas porque nos condiciona haciendo que ignoremos otros sentidos, el color lo llevamos dentro y lo proyectamos al exterior, de ahí la mutabilidad tangible del mundo. Lo que encontré pertenece a otra persona y me lo he apropiado por derecho propio, porque me ha dado la gana, básicamente. No es un todo completo, no es algo ordenado, son fragmentos de una historia que, sin saberse a sí misma como historia, no tiene un comienzo claro, sí un final definido, aunque no importa ni el principio ni el final, lo más interesante es todo lo que hay entre uno y otro.


Esta es la historia de un amigo que necesitaba de las mareas que crecía y menguaba con éstas, que vivió todo lo que todos vivimos, pero ya sea por su fragilidad, por su especial sensibilidad o simplemente por impaciencia, esta persona abandonó este mundo voluntariamente un 29 de Octubre, dos años atrás. Desde ese día todos los domingos son grises y siempre llenos de recuerdos. Y en recuerdo de mi amigo escribo, y en su propio recuerdo escribió su mano.


IN MEMORIAM